miércoles, 17 de marzo de 2010

CHARLIE PARKER: El Pájaro Indomable.

Charles Christopher Parker Jr. había nacido en Kansas City el 29 de agosto de 1920. Su madre, Addie, enfermera en el hospital en el que nació, esperaba que su hijo fuese médico, pero no parece que Bird llegara ni a considerar esa opción. Su padre, un cantante y bailarín de medio pelo que dejó la vida artística para trabajar de cocinero, les abandonó cuando el niño tenía 11 años. Al cuidado de su madre, Parker creció altamente consentido, y comenzó a estudiar el saxo baritono a los 13 años pero, dado el peso y el volumen del instrumento, pronto lo cambió por el más ligero saxo alto. Con ese instrumento comenzó a los 15 años a tocar en diversas orquestas de la zona por un dólar y cuarto la noche. Parker había dejado ya la escuela secundaria, vivía alejado de su familia y había comenzado a utilizar estupefacientes y heroína.
Bird ya tenía ideas propias, pero todavía no poseía la técnica para ponerlas en práctica. Muchas anécdotas se relatan de esos primeros años de aprendizaje en Kansas City, en especial sus fracasos en las jam sessions o el ostracismo al que le sometían sus colegas de más edad. La más repetida de esas histórias esta protagonizada por un joven Bird que quiso añadirse a una jam realizada tras un concierto de Count Basie en el club Reno. El saxofonista perdió el compás a la mitad de su interpretación y se quedó totalmente cortado. El batería Jo Jones desenroscó uno de los platos y se lo tiró en señal de repudio. Sin duda, aquella noche Parker no estuvo acertado, pero resulta proverbial la escasa sensibilidad de Jo Jones en ese campo ya que años después repetiría el mismo número con Cecil Taylor; ciertamente Papa Jones no sabía captar el genio al primer golpe de vista.
Al salir del Reno, Parker comentó que acabaría ajustandoles las cuentas a todos ellos; “Ahora todos se ríen de mí, pero que esperen y verán”. Esa espera la utilizó el joven saxofonista para mejorar su técnica y buscar un sonido original. Dominado ya notablemente su instrumento, ingresó en la
big band de Jay McShann, la más importante de la zona. Con ella visitaría por primera vez Nueva York en 1939 y grabaría sus primeros discos tres años después.













En ese viaje a Nueva York se produjo uno de los encuentros más importantes de la historia del jazz, el de Bird con el trompetista Dizzy Gillespie. “Nuestro primer encuentro fue en el escenario del Savoy Ballroom. Era la primera vez que la orquesta de McShann actuaba en Nueva York. Una noche, Dizzy, que estaba actuando en la orquesta de Cab Calloway, vino y se sentó a tocar con nosotros. Me quedé inmediatamente fascinado por su manera de tocar, nos hicimos amigos al momento y, hasta hoy (la entrevista se realizó en 1953), seguimos siendo amigos intimos. Desde aquel día íbamos siempre juntos a todos los lugares y a las jam sessions”.
Tras ese primer encuentro, Parker regresó a Kansas con la orquesta de McShann, pero la atracción del ambiente musical neoyorquino era imparable y allí volvió tan pronto como pudo. “Estuve durante tres meses lavando platos en el Jimmy´s Chicken Shack de Harlem”, recordaba el músico en la revista Down Beat. “Era la época en la que
Art Tatum
hechizaba a los clientes de última hora en el Shack. Me daban nueve dólares por semana y la comida. Después, cuando Tatum se marchó, me fui yo también. Anduve sin rumbo un tiempo, durmiendo donde podía. No tuve ningún problema con la policía. Tuve suerte, creo que fue por que me veían muy joven”. Parker, en ese momento, era ya un consumidor habitual de heroína, y el ambiente musical de la Gran Manzana, el lugar idóneo para colmar todas sus necesidades.
Buscando trabajo, Parker llegó al Monroe´s, donde pasó a ganar medio dólar por toda una noche. “Nadie me prestaba mucha atención, excepto
Bobby Moore, uno de los trompetistas de Count Basie. Me tenía afecto, pero todos los demás estaban empeñados en que tocara como Benny Carter”.
En una de esas jam sessions encontró el inicio de lo que iba buscando.”Sabía que tenía que hacer otra cosa y, a veces, hasta podía oirla, pero me resultaba imposible tocarla”, explicaba. Durante una interpretación de “Cherokee”
descubrió que podía trabajar con los intervalos superiores de un acorde utilizándolos como línea melódica y, poco a poco, sus ideas comenzaron a materializarse. “Me di cuenta de que podía tocar lo que sentía en mi interior. Ese dia nací”, recordaba Parker. “Tienes que haber vivido cada cosa que quieres expresar o nunca saldrá de tu saxo”.
Otro de los clientes habituales del Monroe´s y del Minton´s era su amigo
Dizzy Gillespie. “En 1941 él tocaba con Earl Hines y yo me uní a la banda. Estaban también Sarah Vaughan, Billy Ecsktine…, muchos nombres hoy reputados estaban en aquella banda”. Bird tuvo que alquilar un saxo tenor para poder tocar en la orquesta ya que había perdido el suyo (o lo había empeñado, según la versión de su leyenda que se prefiera). “La orquesta se deshizo en 1941 y en 1942 Dizzy regresó a Nueva York y formó su propio grupo en el club Three Deuces
, en ese momento yo me unía a la banda”. La historia del jazz moderno estaba comenzando a escribirse.
El saxofonista Tony Scott
recordaba;”Cuando Bird y Dizzy tocaban en la calle 52, todos se quedaban asombrados, nadie podía tocar ni de lejos como ellos. Finalmente grabaron discos, lo que sirvió para que los demás pudieran copiarlos utilizando las grabaciones como base. En esa época todos experimentábamos, pero nadie había encontrado un estilo, Bird, sí”.
La vida jazzística neoyorquina quedó altamente conmocionada pero, desgraciadamente, el quinteto de Bird y Dizzy tuvo una vida efímera. Aunque musicalmente estaban muy cercanos, los objetivos vitales de los dos músicos eran muy diferentes. Así, Gillespie decidió seguir su propio camino y su lugar en el grupo fue ocupado por un joven taciturno de 18 años:
Miles Davies.
Una de las principales desavenencias entre Parker y Gillespie fueron las drogas. Mientras que el trompetista las eludía, el saxofonista se sumergía cada vez más en ellas, especialmente en la heroína. Sus cambios de carácter eran notables, su personalidad se venía abajo por momentos y su autoestima se desvanecía hasta el punto de impedirle tocar. A menudo faltaba a sus conciertos o llegaba con retrasos de varias horas. Gran parte de la jornada la empleaba en conseguir primero dinero, ya fuera prestado o robado, y después droga. “Me volvió amargo, duro, frio. Me dominaba siempre el pánico… de no poder comprar ropa o de no poder encontrar un lugar decente donde dormir”, explicó posteriormente el saxofonista a Leonard Feather.


La noche del 29 de Julio de 1946, en plena sesión de grabación, hoy mitificada, Parker sufrió un colapso nervioso, precedido de una crisis seudoepiléptica. Inmediatamente después incendió la habitación de su hotel californiano e irrumpió en el vestíbulo desnudo y gritando. Fue detenido y se le acusó, entre otras cosas, de posesión de drogas, por lo que fue internado en el Camarillo State Hospital durante seis meses.
Al abandonar el hospital mental, Parker parecía totalmente recuperado y comenzó nuevamente a tocar y a grabar con la fuerza de antaño. En 1948 se unió a las giras de
Jazz at the Philharmonic (JATC) que dirigía Norman Granz
. Ese encuentro fue sumamente importante ya que, a partir de aquel momento, Granz se convertiría en su productor discográfico impulsando la carrera de Bird hasta lo más alto. Finalmente, Charlie Parker pudo ver como su música no sólo era aceptada por el público, sino que comenzaban a considerarle como la gran figura del jazz que en realidad era. A partir de 1950 y hasta su fallecimiento, ganó todas las encuestas, de lectores y de críticos, de la revista Down Beat.
En el seno del JATP, Parker pudo codearse con los mejores músicos de jazz, tanto colegas de su generación como rutilantes estrellas del pasado inmediato. También visitó Europa en diversas ocasiones y pudo actuar junto a músicos latinos como
Machito u orquestas de cuerda como en las históricas sesiones Bird with Springs.
Mientras su vida musical ascendía, su vida privada hacía aguas nuevamente. En marzo de 1954, su hija Pree fallecería con sólo 3 años a consecuencia de las complicaciones de una neumonía. Parker se sintió culpable por no haber estado a su lado y esa misma noche intentó suicidarse. A partir de ahí ya nada fue igual. La heroína y otros estupefacientes y el alcohol marcaron su ley, y Parker se negó una vez tras otra a los distintos tratamientos que le proponían. Acosado también por la policía, Charlie Parker ya nunca volvió a tocar como antes, casi podría decirse que no volvió a tocar.
Uno de los episodios más repetidos de esos últimos días sucedió el 4 de marzo de 1955 en el
Birdland neoyorquino. Parker iba a tocar dos noches con un banda de lujo que incluía al trompetista Kenny Dorham, al pianista Bud Powell, al contrabajista Charles Mingus y al batería Art Blackey
. Powell, también hundido totalmente por el alcohol y las drogas, comenzó a interpretar una melodía distinta a la que tocaba el resto. Cuando Parker le llamó la atención se disparó una de las rondas de insultos más famosas de la historia del jazz. Powell abandonó el escenario y Parker se quedó llamandole a gritos y pidiéndole que regresara. Mingus se acercó al micrófono y dijo; “Señoras y señores, les ruego que no me asocien con todo esto. Esto no es jazz. Estos hombres están enfermos”. Y abandonó también el escenario. Una semana después Bird fallecía.
La tarde del 12 de marzo de 1955 notó fuertes dolores de estómago (padecía una úlcera gástrica crónica) y, no teniendo a donde ir, se refugió en la casa de su amiga la
baronesa Pannonica de Koenigswarter, popular en los ambientes jazzísticos por socorrer siempre que podía a los músicos de jazz. Esa misma noche, un ataque al corazón acabó con la vida de Charlie Parker mientras veía la televisión. Como ya se ha dicho, el forense que acudió a firmar la defunción describió en su informe a un hombre negro de unos 60 años, Charlie Parker aún no había cumplido los 35.
Y para muestra..., un boton...,en este caso dos.
Larga Vida al Jazz.

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